¿Qué aprendimos de Star Wars?

Star Wars

Lo más impresionante de George Lucas es que logró una fortuna a partir de sólo una cláusula de su contrato como director de Star Wars.

Pincelada Derecho del Entretenimiento

El Skywalker Ranch no se compró solo. Mejor, esa plata no llegó de un día para otro luego del estreno de Star Wars. La grandeza de George Lucas, en realidad recae en haber negociado una cláusula correcta dentro de de su contrato de dirección de la saga Star Wars.

El mito es el siguiente: Hace mucho tiempo en una galaxia muy muy lejana George Lucas accedió a cortar su remuneración por mitad como director de Star Wars con tal de ser el dueño de los derechos de merchandising y derivados de la película.

[Leer artículo: ¿Qué se le revisa a un contrato?]

En retrospectiva, esa negociación le permitió recibir millones de dólares en todas la figuras, juegos de video, ropa, novelas, comics, licencias y demás derivados.

En estricto orden Star Wars en una película. Por su aceptación y tracción es además de eso un universo que puede ser explotado de muchas maneras.

Las obras son pequeños pedazos individualizados de lo que hacen los autores; el autor es el titular de esa pequeña obra y también tiene la potestad exclusiva de adaptarla. De cambiarla de lenguaje. De convertirla en algo más si así lo quiere.

[Leer artículo: Negociación a 4 puntas: tiempo, territorio, uso y ventana.]

Star Wars es el ejemplo de un gran producto con múltiples usos adicionales e infinitas posibilidades de adaptación. Sorprende que no hayan producido un musical de gran formato en Broadway (aún).

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Bonus Tracks: Gaiman, Godin, Silva

En este ateismo rampante que me posee. Se necesitan algunas voces y mentes para buscar consuelo, luz.

pincelada-fucsia-web-articulos-recomendadosTres oráculos que me tienen hablando de lo que dicen desde hace un tiempo son Neil Gaiman, Seth Godin y Jason Silva.


Neil Gaiman
, narrador. Fantástico. Narrador de lo fantástico. Desde sus libros, hasta sus entrevistas están cargadas de todo lo que puede quebrar la realidad. Cómo ver lo cotidiano con magia.

Seth Godin, autor, inspirador. Marketero empernido del marketing de emociones. Consejero inagotable. La mitad de lo que dice es una lista de chequeo para la supervivencia de la comunicación en el siglo XXI.

Jason Silva, filósofo pop. Desde Shots of Awe hasta Juegos Mentales en NatGeo, es un analista de la cultura pop contemporánea que ayuda a destrabar cualquier conversación.

La esfera

Esfera

Todas las partes del proyecto deben indicar hacia la misma dirección, sin repetirse. Es una cuestión de congruencia. De explorar las muchas caras que puede tener la misma idea.

 

“La noción de pequeño ambiente da su sentido más hondo al consejo,
al definir la forma cerrada del cuento,
lo que ya en otra ocasión he llamado su esfericidad.”

– Julio Cortázar
Del cuento breve y sus alrededores
(Último round, 1969)

 

Cualquier proyecto artístico tiene una infinita cantidad de variables. Nuestra labor como creadores es tratar que todas esas variables sean resueltas de manera armoniosa. Podemos empezar por identificar las variables más prominentes de un proyecto y diseñar cada uno de estos espacios.

Debemos señalar cuáles son las patas que tiene ese proyecto. Analizarlas y evaluar si apuntan a la misma dirección.

Podríamos pedir prestadas herramientas de otra disciplina, como branding para identificar estas variables.

Branding: es el “[P]roceso de creación,
desarrollo y construcción de marca.
(…) La marca no es solo un logotipo,
tiene que ver sobre lo que la gente dice,
siente, piensa sobre un producto o un servicio.
(…) [S]us valores, su ADN, su espíritu,
(…) en definitiva el branding,
por poner una palabra es el alma
de todo aquello que se construye”.
(Andy Stalman)

Lo más importante de un proyecto es su esfericidad, su consistencia. Pat Pattison lo llama prosodía. Que no es otra cosa que seguir las indicaciones de la poética de aristóteles cuando habla de la “unidad de acción”. Para que la obra esté completa, para que un proyecto esté listo, todos sus elementos deben, por decisión de su creador, apuntar hacia el mismo lugar.

“Las reglas para mí son muy sencillas, tu trabajo es contar una historia, esa historia tiene un héroe, y el (o ella) solo quieren una cosa.” diría David Mamet.

Guardar la coherencia se vuelve imperativo y cada vez más complicado.

Lo más sencillo debería ser poder dar un paso atrás, respirar, y acercarnos a nuestors proyectos con aire fresco, como si lo viéramos por primera vez. Esto casi nunca ocurre. Pero deberíamos practicarlo.

Tratar de ver nuestras creaciones con ojos nuevos todas las veces.

Hasta pulirlas a la perfección.

Hasta que tengamos una esfera.

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Los errores del contrato de representación escénica

representacion escenica

Este artículo va a ser técnico. Una diatriba teledirigida; pero síganme. La legislación colombiana habla del contrato de representación escénica… pero 30* años después, sigue con el mismo error desde el día en que fue redactado.

Label: Derecho de AutorPresentamos al culpable:

“Ley 23 de 1982. CAPÍTULO IX –“ Contrato de representación – Artículo 139º.- El contrato de representación es aquel por el cual el actor de una obra dramática, dramático-musical, coreográfia o de cualquier género similar, autoriza a un empresario para hacerla representar en público a cambio de una enumeración.”
(Subraya fuera de texto)

 Hay muchas cosas que están mal en ese artículo.

Una, que dice “actor” donde debería decir “autor”… incluso debería decir “titular”. La redacción correcta debía ser:

El contrato de representación es aquel por el cual el titular de una obra (…) autoriza a un empresario para hacerla representar en público a cambio de una enumeración.

Téngame eso ahí’tantico.

Pero otra es el infortunio de bautizar al contrato con la palabra representación… sin decir representación de qué. Sin especificar que era el ejercicio del derecho patrimonial de representación; y no la capacidad de representar a alguien –que es en esencia un mandato.

Claro, no había otra, es la más clara y ya no hay nada que hacer. Pero genera problemas en la industria. Los managers saben que los contratos de management son de representación artística, pero porque alguna vez oyeron algo insisten que no puede llamarse de “representación”. El de management es un mandato, oneroso y atípico en muchas de sus cláusulas (eso lo analizamos otro día). Complica más su labor de managers… y eso que ya es difícil explicar exactamente qué hacen.

Que diga “actor” y no “autor” o “titular” es vital. Confunde, lleva a explicar un asunto innecesario. Algo se habrá dicho del tema, ¿no?.

… no[1].

En la jurisprudencia de la corte constitucional no hay ninguna mención. En la de la Corte Suprema de Justicia tampoco.

Los libros de doctrina derechos de autor de tampoco —he revisado… y nada—.

Este artículo me interesa porque demuestra que el entorno teatral no es bien conocido por los abogados —y menos los legisladores—. Que la ley que regula el derecho de autor en Colombia es del año 1983, y ha tenido dos grandes intervenciones —en 1993 y el 2012—… y nadie se dio cuenta de ese error; o mejor, nadie considero que debiera corregirse.

Demuestra que las imprecisiones legales puede que no tengan tantas consecuencias; pero un medio creativo como el teatro merece tener sus normas en regla. Que los dramaturgos sepan cómo se llama el contrato con el que pueden autorizar que su obra se monte y se represente.

Están bien los artículos siguientes, y sí se aplican; el 10% de la taquilla (supletivo) es la media del mercado. Pero el derecho de representación escénica debería ser un derecho a realizar el montaje teatral; y el montaje teatral debería entenderse como un objeto de protección nuevo o una obra derivada del texto dramático.

Que el artículo esté mal redactado impide también esta discusión; solo por mencionar una.

El pesimismo me gana. No creo que esto vaya a cambiar pronto. Van *34 años y contando.

PD: En el artículo 139, donde dice “coreografía” debería decir “coreográfica”…
¿si ven lo que les digo?

[1] El 20 de agosto de 2017 se verificó la base jurisprudencial en línea de: Corte Suprema de Justicia de Colombia, Consejo de Estado, Corte Constitucional. Así mismo los meta-buscadores de normatividad y jurisprudencia Vlex, LégisMovil, NotiNet y Ambientelex.info. Estos buscadores pueden encontrar marcadores en jurisprudencia de tribunales, jueces de circuitos y jueces municipales.

Fotos

Billy Rose Theatre Division, The New York Public Library. “The threepenny opera”, Lincoln Center. [1976] The New York Public Library Digital

Music Division, The New York Public Library. “Sonata for viola and piano ” The New York Public Library Digital Collections. 1919

Lo que va con los nombres de dominio

Nombres de dominio

Parte fundamental de un proyecto creativo es su nombre. Parte esencial de ese nombre es que se pueda usar.

Label: Derecho de EntretenimientoLas marcas son una cosa. Los nombres de dominio (la presencia en internet) son otra cosa. No muy distinta; pero otra cosa.

Hay que llegar primero. Igual que con las marcas.

Pero su uso no se limita a un solo país. Bueno. Si consideramos que internet no es un país.

Es importante revisar la disponibilidad del nombre con el que se está bautizando el proyecto, para asegurar que su presencia en internet es tranquila y no llevarse sorpresas. Entre más homogéneo mejor.

Una gran herramienta para revisar la disponibilidad de nombres de dominio y usuarios de redes sociales es Namechk.

Sobre un nombre terminamos volcando un montón de lazos emocionales; es preferible ahorrarse las penas, invertir un poco de tiempo en revisar la disponibilidad y luego optar por el nombre.

Tener un nombre de dominio no garantiza que tengamos una marca. Eso depende del registro en cada territorio. Una cosa no lleva a la otra.

Y que tengamos una marca tampoco otorga necesariamente derechos sobre las cuentas de usuarios en redes sociales. Eso depende de cada red social, pero casi siempre van con la regla del que “pisa primero, pisa más duro”.

La primera opción de nombre no siempre es la más fuerte, y seguro alguien más ya lo pensó y la usa. No hay que desanimarse. Hay que revisar.

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