Registra la marca de tu proyecto musical

Registro de marcas

Cuando se crea un proyecto musical, existen muchos asuntos que se deben atender desde el campo artístico; aunque en lo jurídico también existen asuntos que se deben tener en cuenta. Uno en especial: su marca comercial.

De “Los 5 errores más comunes de un proyecto musical” hay uno que quisiera agregar. Los proyectos musicales casi nunca piensan en sus marcas comerciales.

Suscríbete a nuestra lista de correo

No enviamos spam ni compartimos tu info.

Los proyectos musicales necesitan de un nombre que los identifique, que permita que el público los reconozca, los pida en los escenarios. Ese nombre, según la calidad que tenga, y la fuerza que tenga el proyecto, deberá ser protegido según las alternativas existentes.

La forma más sencilla de proteger el nombre de un proyecto musical es registrarlo como marca comercial.

El nombre de un proyecto musical —ya sea una agrupación o un artista en solitario— debe ser registrado como una marca. Esto les permitirá adquirir propiedad sobre el nombre en el mercado de servicios culturales; la clase 41 de la Clasificación de Niza. En Colombia la solicitud de registro se hace frente a la Superintendencia de Industria y Comercio.

Muchas veces los abogados de entretenimiento aconsejamos que el registro del nombre de la agrupación o solista como marca se realice cuanto antes. Advertimos que al no estar registrada que existe el riesgo de que:

  • alguien más use ese nombre en el comercio para realizar actividades similares sin autorización;
  • otras personas no involucradas en el proyecto registren la marca;
  • solo algunos miembros del grupo, registren la marca excluyendo a otros miembros de la banda.

Este último escenario es más común de lo que uno cree.

Queremos mostrar dos casos en Colombia en los que esto sucedió y que reflejan la importancia de las marcas para los proyectos musicales. Con esto queremos resaltar por qué es vital proteger estos intangibles.

Poligamia

El primer caso se trata del grupo Poligamia, banda de rock bogotano, activa entre 1990 y 1998, compuesta por Andrés Cepeda, Juan Gabriel Turbay, Gustavo Gordillo, Freddy Camelo, Virgilio Guevara y César López.

Cada uno de sus integrantes siguió con proyectos culturales propios en diferentes mercados luego de que el grupo se separó; como solitas, productores musicales, productores audiovisuales y compositores. El año pasado hicieron una gira de conciertos de reencuentro por distintas ciudades de Colombia.

Una marca idéntica fue solicitada en el 2016 por Luis Miguel Olivar Jiménez para identificar servicios de “Educación y esparcimiento (Agrupación Musical)” en la clase 41 de la Clasificación de Niza.

La Superintendencia de Industria y Comercio negó la solicitud, luego de realizar el estudio de fondo. Las razones de la decisión se refirieron a que la marca era solicitada por un tercero que no era identificable con los atributos, nombre o personalidad de las personas reconocidas por el publico como el grupo Poligamia. El señor Olivar la podía solicitar, pero necesitaba demostrar lo estaba haciendo con consentimiento de los miembros de la banda.

En este caso se debe tener en consideración el nivel de reconocimiento de Poligamia como banda, especialmente para quienes conocen su música o vivieron de primera mano la época en que estuvo vigente la agrupación. El hecho de que se trate de una banda que tuvo éxito, y de que los miembros que la componían sigan vinculados al mundo del espectáculo, hace que su influencia en el mercado, aun después de 20 años, siga vigente.

La Tostadora

El segundo caso se trata de la marca La Tostadora. Esta marca nace de una fiesta realizada por un grupo de amigos, después de varias versiones. Sirvió como inspiración para que dos bogotanos se lanzaran a crear su propio sonido. Tomaron el nombre La Tostadora para identificar su proyecto musical.

En agosto de 2016, uno de los miembros del proyecto solicitó a la Superintendencia de Industria y Comercio el registro de la marca La Tostadora, en la Clase 41 de la Clasificación de Niza, sin autorización del otro miembro de la agrupación musical.

Este caso muestra la importancia de realizar un pacto al interior de la agrupación musical, donde los miembros establezcan sus obligaciones, derechos, titularidad de las creaciones y obras, mecanismos de salida y demás detalles relevantes para la banda.

¿Vale la pena armar un pleito de manera innecesaria entre compañeros de un grupo?

Actualmente la solicitud de la marca la Tostadora esta siendo estudiada por la Superintendencia de Industria y Comercio. Una vez realice un estudio del signo tomará la decisión de conceder o negar el registro de marca.

Acá también será importante tener en cuenta el reconocimiento de la banda y la capacidad que tenga el examinador de identificar los atributos, nombre o personalidad de los miembros con la banda musical.

Aún no conocemos la decisión final al respecto de esta solicitud, pero los actualizaremos.