Negociación a 4 puntas: tiempo, territorio, uso y ventana.

Negociación Propiedad Intelectual

En las industrias creativas siempre hay que negociar con 4 cosas en mente: tiempo, territorio, uso y ventana.

Label: Derecho de EntretenimientoLa propiedad intelectual en una negociación se puede limitar de muchas formas.

Suscríbete a nuestra lista de correo

No enviamos spam ni compartimos tu info.

Específicamente se puede segmentar tanto como uno quiera.

Por cada derecho.

Por cada uso.

No importa lo mínimo que sea.

Dejemos eso ahí.

Usualmente, cuando se está negociando la parte del proyecto que tiene que ver con propiedad intelectual (marcas, derechos de autor, interpretaciones) o imagen, se pide una cesión.

Una cesión completa de derechos. Todos. Sin restricción.

Eso es ventajoso para el que los toma; porque de ahí en adelante no tiene que pedir autorización para nada más y sabe que por un precio inicial obtiene todos los beneficios de ahí en adelante.

La cesión no es la única opción.

Es posible licenciar. Casi siempre es posible licenciar.

Con la licencia el titular sigue siendo el mismo. Solo que le autoriza a la otra parte a hace ciertas cosas, y a pagar proporcionalmente por cada uso que haga dentro de esa autorización.

Ahora sí.

Siempre esas autorizaciones pueden ser tan genéricas como quieran o tan específicas como necesiten.

Ni mucho que amarre al que la obtiene, ni tanto que la haga injusta para el que la da.

Hay que tener en cuenta que ceder todo no es la única opción.

Las autorizaciones deben darse teniendo en cuenta 4 criterios:

 

Tiempo

¿Por cuánto tiempo se da la autorización?
¿Es una autorización para usar durante cierto tiempo (ej. comercializar)? o ¿para realizar algo durante cierto tiempo (ej. grabar una película)?

Territorio

¿Dónde se puede usar? ¿Dónde se va a ejecutar? (ej. en Bogotá únicamente)
¿En una ciudad?
¿En varias? (ej. Bogotá y Bucaramanga)
¿En un país?
¿En muchos? (ej. Suramérica)
¿En el universo entero? (Hay contratos por el universo entero… no es chiste).

Uso (Cantidades)

¿Cómo se va a usar?(ej. imprimir, proyectar, distribuir)
¿Para algo específico? (ej. se puede limitar los fines… “para la campaña de navidad”; “siempre que no se cobre nada al usuario final”)
¿Cuántas veces se va a usar? (ej. número de impresiones de un libro)
¿Hay un límite?
¿Hay cómo contarlos?
¿Qué pasa si llegamos al límite? ¿Se acaba la autorización? ¿Se renueva? ¿Modifica el precio? (ej. para el segundo tiraje de un libro pueden cambiar las condiciones)

Ventana

¿Por dónde se va a explotar? (ej. Netflix y Amazon Fire TV parecen lo mismo pero deben tener autorizaciones separadas; o decir plataformas de video de streaming-on demand por suscripción y cubre las dos… y las demás que existan… ¿Hulu?)
¿En qué condiciones se va a usar esa ventana?

El derecho está en las excepciones. Pero estas cuatro puntas son las fundamentales. Hay que ponerlas sobre la mesa, y así sabemos cuánto necesita cada parte y cuánto debe realmente dar.

El gran problema es que no hay respuesta correcta a ninguna de estas preguntas.

Y pueden decir, “no sé” y “no me importa” o mejor ésta vez no importa”.

Depende de cada proyecto. Hay reglas, hay mercados y siempre hay excepciones.
Pero siempre deben responderse estas preguntas.