Cómo leer sin caer en banca rota, o robar a los autores.

Toda mi vida he leído, el presupuesto de menor de edad y de estudiante nunca alcanzó para mucho, pero siempre hay medios. Sin embargo, al pasar los años aprendí a moverme por el mercado, saber dónde buscar, a quién preguntar, y darme cuenta de que la piratería no es una opción.

Lo principal es leer, consumir tanta literatura cómo sea posible, pero una idea que no hay que olvidar es que los autores, a pesar de buscar reconocimiento, también buscan comida, ya que, a pesar de algunos ser unos genios, necesitan comer y su negocio es su arte, la idea no es robarlos porque amamos el arte. En torno a esto, lanzo directamente el primer mensaje: NO COMPREN LIBROS PIRATAS.

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Cualquiera creería que los libros que se venden en nombre de alguien significarían un número considerable de dinero para ese “alguien”, pues no, el porcentaje para el escritor es ínfimo, el promedio mundial en las editoriales ronda el 10% para el autor. Solo para dimensionar la situación que suelen vivir los escritores quisiera recordar una historia de Gabo, donde, en una de sus tantas entrevistas, mencionaba que su esposa días antes al envío de “cien años de soledad” a la editorial había tenido que empeñar su maquina de costura para poder pagar la renta, y aun así no alcanzó el dinero.

En el momento en que compramos un libro pirata con su autor vivo y sus derechos vigentes, básicamente, estamos quitándole de sus manos ese preciado 10%, la editorial no va a quebrar, distribuidoras como panamericana no se van a declarar en banca rota, pero la historia de los escritores es otra.

Por todo esto, y con algo de experiencia encima, me tomo la libertad de darles algunos tips para conseguir literatura a bajo costo, sin caer en lo ruin de la piratería:

  • Tesoros ocultos: La casa de la abuela solo se puede comparar a las lejanas islas del pacifico que nadie ha visitado y rebuscado en sus suelos en busca de un cofre lleno de oro. Lo que quiero decir es, busquen a muerte entre los armarios de las abuelas donde se guardan esos libros viejos, con su olor a humedad y sus paginas amarillas, siempre hay un libro que guardan, ese que tuvo que leer aquel tío para el colegio a los 16 años, o el que el abuelo encontró un fin de semana en una tienda, o un antiguo regalo, puede que encuentren joyas en aquellos viejo anaqueles. (Por mi parte, mi poemario favorito es uno que encontré en casa de mi abuela, de una escritora mexicana del año 1956).
  • Libros usados: En toda ciudad hay librerías regadas por todos lados que ofrecen libros usados, usualmente están en buen estado y dada su naturaleza son de menor costo. Además, es bastante probable encontrar clásicos en ediciones descontinuadas, alguna edición firmada por el autor, o un libro dedicado, pequeñas sorpresas a cambio de un precio bajo.
  • Ofertas: La literatura, para bien o para mal, es un mercado como cualquier otro, esto conlleva que cada cierto tiempo grandes librerías anuncien ofertas.
  • Ferias: Hay algunas ferias errantes que pasan por las ciudades comprando y vendiendo libros a bajo costo. Eso sí, mi consejo viene con el tip de llegar bien temprano a ellas, porque suelen abrir a las 8 am y al medio día ya no hay un solo libro que llevarse.
  • El gran mercado callejero: Ofertas, usados y ferias convergen en una sola para dar nacimiento al mercado callejero de libros. Desde libros nuevos de editoriales de bajo costo hasta libros usados, estos comerciantes informales van de esquina en esquina recogiendo los libros que encuentran y trayéndolos a las ciudades. De las mejores opciones.
  • Internet: La gran y colosal fuente de información también es un mercado enorme de libros que rondan de mano en mano, desde portales de libre circulación como mercado libre, donde hay libros usados, nuevos, importados, en otros idiomas, etc, hasta plataformas de libros nuevos como es iberlibros o buscalibre. Por una extraña razón, en estas plataformas nueve de cada diez veces se encuentran los libros más económicos que en las librerías estándar. Temas internos y de funcionamiento en ellas.
    Otra gran opción son las librerías a domicilio que funcionan por redes sociales, como “Hojas de Parra” (@libreria_hojas_de_parra), “El cabildero” (@libreria_el_cavildero) o, una que su servidor fundó y administra, “Jauría Librería” (@jaurialibreria), hay cientos como estas en instagram y otras redes. (Por mi parte en Jauría manejamos sobre todo pedidos específicos y algunos por catálogo.)

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“Leer es resistir” decía un profesor del colegio a grito herido, y aún le creo a ese señor, pero el conocer el mercado nos ayuda a los lectores a actuar de forma más consecuente. El ahorro que puede llevar comprar libros usados, o buscar tesoros en casa de la abuela, después se puede invertir en uno de esos libros de un autor joven que apenas está surgiendo y, además de apoyar su arte recomendándolo, reconocer que, dentro de ese precio inflado, algo va para él.

Cuando vayan a comprar un libro pirata piénsenlo bien, puede que en algún lugar estén dejando a un excelente escritor sin dinero para su renta.