¿Por qué me tengo que preocupar por los contratos de mi video si todos somos amigos?

Para la efectiva explotación de una película lo mejor siempre es tener claro quién es dueño de esta. Dejarlo al azar no es la mejor idea, es mejor que todo quede por escrito en un acuerdo o contrato, pues en caso contrario la ley ha dicho que se entendería que el “dueño” es el productor.

Cuando se producen videos, películas o cortometrajes entre amigos muchas veces se espera tener la obra audiovisual lista para determinar quién es el “dueño” o cómo se va a vender o explotar. Se usa el argumento “como somos amigos no hay problema, la obra es de todos por igual”. Pero la pregunta es, ¿si es de todos por igual?

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¿Qué es un productor musical y cómo se diferencia de un productor fonográfico?

Productor musical

Una de las dudas más recurrentes que tienen los artistas independientes está relacionada con el rol de los productores musicales y los productores fonográficos: ¿son lo mismo? ¿cuál es la diferencia entre ellos? Aquí les explicamos:

¿Qué es un productor fonográfico?

Una de las definiciones que da la legislación de derecho de autor en Colombia[1] dice que el Productor de fonograma (o productor fonográfico) es la persona natural o jurídica que fija por primera vez los sonidos de una ejecución, u otro sonido. Esta definición no dice mucho, y resulta poco útil en la práctica, pues ¿qué significa “fijar por primera vez un sonido”?

Otra de las definiciones legales de productor fonográfico en la ley colombiana[2] dice que el productor de fonogramas es la persona natural o jurídica bajo cuya iniciativa, responsabilidad y coordinación se fijan por primera vez los sonidos de una ejecución u otros sonidos. Si bien aparentemente esta definición es igual a la anterior, considero que aporta unos conceptos importantes que de pronto la primera definición no aporta, y es el hecho de que el productor fonográfico es quien tiene la iniciativa y es responsable por la coordinación del proyecto.

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¿Es legal usar samples sin la autorización?

Samples en Colombia

¿Les ha pasado que están componiendo o produciendo una canción y se acuerdan de un pedacito de una canción o grabación que cuadra perfecto con lo que están haciendo? ¿Se han preguntado qué tipo de autorización necesitan del “dueño” de esa canción para poder usarla de manera legal?

El sampling es una técnica ampliamente utilizada por DJs y productores de música electrónica, que consiste en incorporar fragmentos o elementos de una grabación (fonograma) ajena e incluirlos en otra grabación propia. Esta técnica tuvo sus inicios en los años 70, con el nacimiento del hip-hop, y continúa siendo un elemento principal y casi característico de este género.

El sampling puede hacerse de manera digital (con un sampler o un software de edición que permita extraer el fragmento o el elemento del fonograma) o análoga (con vinilos), pero en todo caso lo que es relevante a los ojos del derecho de autor es que se está tomando un fragmento de un fonograma e introduciéndolo en otro.

Aquí unos ejemplos:

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¿Hay diferencia cuando un cantante colabora y cuando le pagan solamente por la voz?

Para empezar, dejemos claro que yo de Bad Bunny  sé poco, pero de industria musical atiendo de L-V.

Hace unos días Alejandro Gómez Cano (@alejandrogcano)  me puso en el radar la polémica de “Yo perreo sola” de Bad Bunny en #YHLQMDLG. No desde la parte estética o conceptual; sino desde los créditos y sus efectos. 

Me dijo: “Usted, que puede, debería explicar la diferencia cuando un cantante colabora y cuando le pagan solamente por la voz.”

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Las editoriales son Orcos, y la publicación de un libro el camino a Mordor.

En anteriores entradas conté una pequeña historia de Gabo y su crisis económica gracias a la escasa comisión. Esta vez es turno del maestro de la ficción medieval, porque forjar las bases de todo un género y ser reconocido como un maestro literario no es excusa para no sufrir con las editoriales. Esta es la historia de J.R.R. Tolkien y su odisea.

Cada vez que pienso en Tolkien me surge una pregunta crucial ¿Cómo tuvo tanta imaginación para crear un universo con su propia mitología desde los cimientos? Y me encuentro con las historias sobre él dando nacimiento a la Tierra Media con cuentos a sus hijos, así de humilde es la creación artística. Esta siempre es la introducción al nacimiento de una obra, lo demás es otra historia con una diferencia del talante del Antiguo testamento al Nuevo testamento en la biblia.

J.R.R. Tolkien no tenía mucha dificultad para publicar un libro, trabajaba como profesor en la universidad de Oxford, con mucho renombre entre sus conocidos. A la escala que su primera novela “El hobbit” no tuvo dificultad para ser publicada por Houghton Miffin y, aunque su autor no esperaba un gran éxito sino solo la necesidad de contar un cuento que merecía ser contado, la novela fue un enorme éxito, y con ello llegaron cartas y cartas de fans pidiendo más, mucho más de ese mundo de fantasía increíblemente forjado por Tolkien.

“¿Una segunda parte?” preguntaba Tolkien, que no esperaba el gran recibimiento de su obra en el público. La editorial y los lectores pedían más, así que Tolkien se puso a trabajar en ello. El tiempo pasaba y la editorial empezaba a presionar, se suponía que escribiría una secuela de una historia para niños no un tratado académico sobre la lengua inglesa. Casi dándose por perdida la secuela, doce años después, Tolkien puso en manuscrito en el correo con destino a Houghton Miffin, quienes casi se van de espalda al ver un escrito de más de mil doscientas páginas, en una época donde se acostumbraba a publicar novelas de no más de trescientas páginas. Las discusiones acaloradas empezaron, pero no solo por su extensión, sino porque la nueva novela tenía toques mucho más oscuros, más densos y desarrollados que su novela antecesora, ya no era un cuento para niños. Tolkien no dobló el brazo en relación con la trama de su novela, y mucho menos con la madurez que ahora presentaba, pero sí lo hizo con la publicación del escrito que decidió hacerse en tres tomos.

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