Fetiche

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Los autores son importantes —los intérpretes también— pero siempre la pregunta debe ser: ¿quién es el titular?

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Fetiche, el objeto causa de deseo según la teoría psicoanalítica de Lacan. Ser autor es un fetiche. Sentirnos causas de la obra que tenemos enfrente. Vivimos del mito de que la etiqueta de autor es la única que legitima el acto creativo.

Para el derecho de entretenimiento, en las discusiones de derecho de autor, el autor es importante. El intérprete es importante. Pero las decisiones se toman con base a quién es el titular. Incluso, se toman con base a quién es el titular del derecho específico que está en discusión.

Sobre cada obra o interpretación recaen múltiples derechos patrimoniales. Estos pueden ser segmentados, a su vez, entre tantos titulares sea posibles y condicionados de todas las formas que podamos pensar (siempre que conste por escrito).

Pero la condición de titular es relevante porque es con éste sujeto que hay que negociar. No con el autor, con el titular.

Si la cadena se rompe.
Si estamos frente a un titular de otro derecho.
Si estamos frente a un autor que cedió todos sus derechos patrimoniales (o el que específicamente necesitamos).
Estamos en problemas.

Necesitamos al titular. No al autor.

Si quiero usar la foto que salió publicada en una revista, tengo que llamar a la editorial que la publicó, no al fotógrafo… y no importa qué tan amigo sea del fotógrafo… y si la foto fue por un trabajo freelance, con mayor razón tengo que llamar a la editorial.

Fetiche.

Fetiche porque los autores se aseguran que su nombre aparezca; nada más.
El resto les parece secundario.

Pero pocas veces se pregunta lo fundamental:
¿hay un titular al otro lado de la mesa?

Ilustración

The Miriam and Ira D. Wallach Division of Art, Prints and Photographs: Print Collection, The New York Public Library. “Sigmund Freud.” The New York Public Library Digital Collections.