De Orson Welles a Yuya

orson welles

Si algo más enredaron los YouTubers es el tratamiento de la obra audiovisual. La obra audiovisual como está concebida en las normas es una obra que necesariamente es realizada por varias personas.

Label: Derecho de AutorTodas estas normas, en su inicio estaban cubriendo el espacio de que una obra audiovisual, cinematográfica era una obra engorrosa de hacer.
Orson Welles estaría de acuerdo.

En las definiciones incluye que además está creada para poder proyectarla; en nuestro caso, en YouTube, la plataforma ese medio (streaming on-demand).

Hasta ahí, todo normal.

Las normas llegan a describir que los autores de la obra cinematográfica son múltiples, así el director, el autor del guión, el de la música y los dibujantes (si se tratara de animación) son autores; pero (y aquí el pero es grande) los derechos patrimoniales son del productor.
Ahí Yuya no estaría de acuerdo.

El lío es que si uno trata la obra audiovisual, necesariamente como una obra colectiva está obviando el hecho que en este momento todo el mundo tiene un smartphone en el bolsillo, que un video puede ser realizado por una sola persona —que sea a la vez director, productor, protagonista, editor, guionista y todos los roles imaginables— cumpla todos los roles de producción y creación asociados a la obra.

Lo que se desvirtúa es la etiqueta de obra colectiva.

Claro. Estas normas fueron redactadas para hacer cine, y para evitar la mayor cantidad de problemas de interpretación cuando muchos intervienen. Pero no era concebible que una (1) cumpliera todos los roles.
Apuesto a que eso no estaba en los planes.

Para el tintero: bajo el esquema de multi-tasking de los proyectos audiovisuales de hoy, valdría dejar los roles claros y balancear los porcentajes de explotación. El modelo estándar normativo se seguirá aplicando; pero hay lugar a pensar nuevos esquemas de remuneración más equitativos y contemporáneos; hay lugar a la producción desde lo creativo y a crear desde la producción. Cada quién verá.

 

Normas colombianas y comunitarias

Definición de obra audiovisual: “creaciones expresadas mediante una serie de imágenes asociadas, con o sin sonorización incorporada, que estén destinadas esencialmente a ser mostradas a través de aparatos de proyección o por cualquier otro medio de comunicación pública de imagen y del sonido” (Ley 23 de 1982, Art. 8; Decisión 351 de la Comisión del Acuerdo de Cartagena, Art. 3; Pérez de Castro, 2001, p. 24)

(…) “susceptible de hacerse visible y, si va acompañada de sonidos, susceptible de hacerse audible” (Decreto 460 de 1995, Art. 23, lit. f).

Foto

 

Los errores del contrato de representación escénica

representacion escenica

Este artículo va a ser técnico. Una diatriba teledirigida; pero síganme. La legislación colombiana habla del contrato de representación escénica… pero 30* años después, sigue con el mismo error desde el día en que fue redactado.

Label: Derecho de AutorPresentamos al culpable:

“Ley 23 de 1982. CAPÍTULO IX –“ Contrato de representación – Artículo 139º.- El contrato de representación es aquel por el cual el actor de una obra dramática, dramático-musical, coreográfia o de cualquier género similar, autoriza a un empresario para hacerla representar en público a cambio de una enumeración.”
(Subraya fuera de texto)

 Hay muchas cosas que están mal en ese artículo.

Una, que dice “actor” donde debería decir “autor”… incluso debería decir “titular”. La redacción correcta debía ser:

El contrato de representación es aquel por el cual el titular de una obra (…) autoriza a un empresario para hacerla representar en público a cambio de una enumeración.

Téngame eso ahí’tantico.

Pero otra es el infortunio de bautizar al contrato con la palabra representación… sin decir representación de qué. Sin especificar que era el ejercicio del derecho patrimonial de representación; y no la capacidad de representar a alguien –que es en esencia un mandato.

Claro, no había otra, es la más clara y ya no hay nada que hacer. Pero genera problemas en la industria. Los managers saben que los contratos de management son de representación artística, pero porque alguna vez oyeron algo insisten que no puede llamarse de “representación”. El de management es un mandato, oneroso y atípico en muchas de sus cláusulas (eso lo analizamos otro día). Complica más su labor de managers… y eso que ya es difícil explicar exactamente qué hacen.

Que diga “actor” y no “autor” o “titular” es vital. Confunde, lleva a explicar un asunto innecesario. Algo se habrá dicho del tema, ¿no?.

… no[1].

En la jurisprudencia de la corte constitucional no hay ninguna mención. En la de la Corte Suprema de Justicia tampoco.

Los libros de doctrina derechos de autor de tampoco —he revisado… y nada—.

Este artículo me interesa porque demuestra que el entorno teatral no es bien conocido por los abogados —y menos los legisladores—. Que la ley que regula el derecho de autor en Colombia es del año 1983, y ha tenido dos grandes intervenciones —en 1993 y el 2012—… y nadie se dio cuenta de ese error; o mejor, nadie considero que debiera corregirse.

Demuestra que las imprecisiones legales puede que no tengan tantas consecuencias; pero un medio creativo como el teatro merece tener sus normas en regla. Que los dramaturgos sepan cómo se llama el contrato con el que pueden autorizar que su obra se monte y se represente.

Están bien los artículos siguientes, y sí se aplican; el 10% de la taquilla (supletivo) es la media del mercado. Pero el derecho de representación escénica debería ser un derecho a realizar el montaje teatral; y el montaje teatral debería entenderse como un objeto de protección nuevo o una obra derivada del texto dramático.

Que el artículo esté mal redactado impide también esta discusión; solo por mencionar una.

El pesimismo me gana. No creo que esto vaya a cambiar pronto. Van *34 años y contando.

PD: En el artículo 139, donde dice “coreografía” debería decir “coreográfica”…
¿si ven lo que les digo?

[1] El 20 de agosto de 2017 se verificó la base jurisprudencial en línea de: Corte Suprema de Justicia de Colombia, Consejo de Estado, Corte Constitucional. Así mismo los meta-buscadores de normatividad y jurisprudencia Vlex, LégisMovil, NotiNet y Ambientelex.info. Estos buscadores pueden encontrar marcadores en jurisprudencia de tribunales, jueces de circuitos y jueces municipales.

Fotos

Billy Rose Theatre Division, The New York Public Library. “The threepenny opera”, Lincoln Center. [1976] The New York Public Library Digital

Music Division, The New York Public Library. “Sonata for viola and piano ” The New York Public Library Digital Collections. 1919

Ese título es un plagio

plagio

El título de una obra es su nombre. No es más. En principio, la obra está protegida por el derecho de autor; pero su título, solo y abandonado, no.

Label: Derecho de AutorUn buen título es descriptivo.

Un buen título engancha.

Un mal título puede que, por flojo, haga que la obra pierda sentido o no le haga justicia.

Hay cientos de canciones con el mismo nombre (ej.”Ay amor“). Todos hemos compuesto (con intención o sin querer) una canción con un título que alguien más ya había usado.

¿Pero hay plagio? ¿Me pueden reclamar por bautizar otra canción bajo el título “Mi Amor”?

No. Si las ideas no se protegen, el título es casi una idea. Lo importante es el cuerpo de la obra. Su desarrollo. Hacia dónde lleva el autor ese título, o por qué culminó allí.

Hay casos notorios de grandes títulos. Que por si solos podrían considerarse obras o con suficiente originalidad para ser protegidos individualmente (y en conjunto con la obra). Todas las novelas de Gabriel García Márquez hacen parte del listado de grandes títulos. Pero sería una pelea disputada y larga.

Pienso que hasta sería por un tema de aprovechamiento de reputación ajena que por plagio.

Si tienes que poner un título, está bien si tiene carne, si es original; pero si al final vas a regalarle al mundo otro “Nuestro amor”, pues,
¿qué mas da?

 

5 títulos que la sacan del estadio:

  1. El amor en los tiempos del cólera (Gabriel García Márquez)
  2. Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (Charlie Kaufman et. al.)
  3. Tiramisú de limón (Joaquín Sabina)
  4. El amor de las luciérnagas (Alejandro Ricaño)
  5. Tu casa en la esquina del tiempo (La Oreja de Van Gogh)

 

El momento de inspiración

Inspiración

El momento de inspiración. La musa. Toda esa sarta de mentiras que decimos para llamarle al trabajo creativo.

Label: Derecho de AutorLos libros derechos de autor inician con un capítulo rosa, tratando de explicar qué es el momento de inspiración. Lo hacen en términos de abogado, que apastelados, suenan como algo relativo a las artes.

A ese momento, le atribuyen poderes casi mágicos, cuando el autor logra salir de su estado hipnótico de extremo narcisismo y de dudas que lo carcomen y saca una obra. Cualquiera. Una creación intelectual.

El lío es la incapacidad del derecho para describir este momento; y paradójicamente la igual incapacidad de las artes para describirlo.

Al derecho de autor la inspiración no le debería valer nada.

Si no le da valor al mérito artístico, tampoco debería otorgarle ninguno a la causa próxima de la obra.

La obra debe existir.

Cómo escapa la mente o las manos de su creador es anecdótico.

Lo que nos interesa es que exista, que haya sido exteriorizada, en el mejor de los casos que haya sido volcada sobre un soporte material.

Por ello, trabajen. “Hagan buen arte” como diría Neil Gaiman; también la búsqueda de las repuestas correctas es enemiga del Arte”, diría Seth Godin.

Con lo que salga, hablamos.

El productor fonográfico no es el productor musical

Productor musical

El titular de los derechos conexos como productor fonográfico en un fonograma es aparentemente un concepto sin disputa; pero está lleno de imprecisiones.

Aquí la doctrina se queda corta. La discusión no se da abiertamente.

El productor fonográfico no es el productor musical.

Casi siempre es el artista.

En el caso de los artistas independientes, siempre es el artista.

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