La esfera

Esfera

Todas las partes del proyecto deben indicar hacia la misma dirección, sin repetirse. Es una cuestión de congruencia. De explorar las muchas caras que puede tener la misma idea.

 

“La noción de pequeño ambiente da su sentido más hondo al consejo,
al definir la forma cerrada del cuento,
lo que ya en otra ocasión he llamado su esfericidad.”

– Julio Cortázar
Del cuento breve y sus alrededores
(Último round, 1969)

 

Cualquier proyecto artístico tiene una infinita cantidad de variables. Nuestra labor como creadores es tratar que todas esas variables sean resueltas de manera armoniosa. Podemos empezar por identificar las variables más prominentes de un proyecto y diseñar cada uno de estos espacios.

Debemos señalar cuáles son las patas que tiene ese proyecto. Analizarlas y evaluar si apuntan a la misma dirección.

Podríamos pedir prestadas herramientas de otra disciplina, como branding para identificar estas variables.

Branding: es el “[P]roceso de creación,
desarrollo y construcción de marca.
(…) La marca no es solo un logotipo,
tiene que ver sobre lo que la gente dice,
siente, piensa sobre un producto o un servicio.
(…) [S]us valores, su ADN, su espíritu,
(…) en definitiva el branding,
por poner una palabra es el alma
de todo aquello que se construye”.
(Andy Stalman)

Lo más importante de un proyecto es su esfericidad, su consistencia. Pat Pattison lo llama prosodía. Que no es otra cosa que seguir las indicaciones de la poética de aristóteles cuando habla de la “unidad de acción”. Para que la obra esté completa, para que un proyecto esté listo, todos sus elementos deben, por decisión de su creador, apuntar hacia el mismo lugar.

“Las reglas para mí son muy sencillas, tu trabajo es contar una historia, esa historia tiene un héroe, y el (o ella) solo quieren una cosa.” diría David Mamet.

Guardar la coherencia se vuelve imperativo y cada vez más complicado.

Lo más sencillo debería ser poder dar un paso atrás, respirar, y acercarnos a nuestors proyectos con aire fresco, como si lo viéramos por primera vez. Esto casi nunca ocurre. Pero deberíamos practicarlo.

Tratar de ver nuestras creaciones con ojos nuevos todas las veces.

Hasta pulirlas a la perfección.

Hasta que tengamos una esfera.

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